
Miradas furtivas y también sonrisas de nervios, nos fueron invadiendo, hasta que ya sabíamos que la próxima bolilla, debía ser de alguno de los dos. Ya no nos quedaba más adrenalina por generar y estábamos entregados al azar para que definiera de una vez, quien era el ganador.
De pronto sale la bolilla y al mirar mi cartón, descubro que no era mi número, así que cerré los ojos y me preparé para escuchar el grito del gringo que seguramente vendría acompañado de un tono burlesco, al cual no iba a poder escapar.
Una voz desde la otra punta del bingo grita las palabras mágicas y cuando abro los ojos, ví que el gringo también tenía los ojos cerrados esperando la misma suerte que yo.
Primero vino un alivio y luego comenzaron las risas. Nos distendimos y creo que el placer de no recibir las burlas del otro, hizo que en los dos sintiéramos el placer de ganar.
Las revoluciones bajaron, la adrenalina también la charla con mi nuevo amigo comenzaba. Aún recuerdo sus primeras palabras que aún con algo de excitación porque era la primera vez que asistía al juego. “Es esto el bingo del que tanto me hablaron?”.
Ambos reímos, intentamos hablar en un idioma que nos resulte entendible para los dos y luego fuimos en busca de más suerte en otros juegos de azar. El póker era su especialidad y me enseño un par de trucos para ser mejor jugador en este juego de naipes.
Una nueva amistad fue el mejor de los premios que me ha dejado el bingo.

Si algo ha de tener de bueno un juego de azar es sin dudas la posibilidad de conocer e interactuar con otras personas que tienen un mismo fin: divertirse. Todos los que asistimos a un casino o bingo, siempre buscamos alegrarnos el alma
Con excusas como ir en busca de dinero, una mejor vida y un sinfín de motivos insólitos, el ser humano ha dejado de percibir lo que realmente quiere y que poco tiene que ver con lo material, ya que todo lo material no deja de ser enmedio para llegar a una emoción.
En el caso del bingo, eso material es el juego el cual se lo usa para obtener sensaciones increíbles, momentos inolvidables que adosados a un poco de suerte se le suma con un gran premio que más allá del dinero que sea, vernos ahí arriba de la tarima para levantar el pozo, nos convierte en algo mucho mejor de lo que solemos ser.
Las experiencias que uno puede vivir y conocer en un bingo exceden lo conocido ya que muchas veces logra dar con compañeros de mesa que terminan haciéndose amigos y disfrutando de muy buenos amigos post juego.
Dicen que la amistad de una persona no tiene precio. Y creo que con esta declaración uno deja en claro el valor que puede tener el bingo para las personas que están solas y necesitan la compañía aunque más no sea de un amigo. El bingo es un lugar ideal para cosechar muy buenos amigos y pasar momentos inolvidables de diversión.