
Para los aficionados a cualquier juego en el que haya al menos un pequeño elemento de indeterminación, la presencia de la suerte será un hecho innegable. Más allá de que creamos más o menos sobre los efectos de la suerte al tener una sesión de apuestas en nuestro entretenimiento favorito, la suerte (buena o mala) no dejará de afectarnos. En un juego de bingo la suerte estará tan presente como en cualquier otro.
La suerte en el bingo tendrá influencias tanto en partidas de bingo online como en salas en vivo. Por lo general lo más común es advertir la presencia de jugadores que creen desmesuradamente en la suerte en sala de bingo en vivo. Una de las razones es que tenemos la oportunidad de observar los amuletos u objetos de la suerte que estas personas llevan consigo. Las más de las veces comprobaremos que la mayor parte de los jugadores lleva prendedores, muñecos, patas de conejo, hojas de trébol y prendas de la suerte.
Los jugadores con varios años de experiencia en el bingo no vacilarán en llevar consigo un amuleto de la suerte si creen que puede poner una sesión de juegos en su favor. Aquellos que creen firmemente en la importancia de la suerte al jugar al bingo también llevarán su superstición a los accesorios que se utilizan para desarrollar una partida de bingo. Así, muchos emplearán marcadores del bingo de la suerte, o tendrán reservados sus billetes de bingo con números de la suerte. En otros casos, algunos jugadores considerarán que la compañía de otra persona puede ser un factor atrayente de la buena suerte.

Los que más me gustan son los que llevan amuletos, pequeñas figuras de elefantes búhos o algún otro animal o personaje místico, algunos los ponen sobre el cartón como suerte de pisa papel, otros lo frotan por el mismo, como dándole poder al cartón, alguno llevan collares de la suerte, llaveros con semillas curadas por algún chamán o curandero.
Una vez pude observar a una señora que llevo un pequeño animal disecado en la cartera, y lo mejor de todo que el único sorprendido era yo, ya que sus amigos y hasta los del personal del bingo lo conocían, y lo mejor de todo era que lo conocían por su nombre, se llamaba Tino, y me decían los asiduos que ese animalito disecado le ayudaba mucho a ganar. Otros se ponen pachulí o alguna otra mezcla especial para atraer a la buena fortuna.
Otros tienen que ubicarse en el mismo sitio y en la misma mesa, que hay veces la encuentran ocupada y no juegan hasta que se puedan ubicar en su lugar, porque si no juegan. Otros utilizan al propio personal del bingo como cábala, es decir que cada vez que hay un premio grande solo reciben el cartón de sus manos, obviamente que si ganan les espera una suculenta propina.
Como pueden existen muchas cábalas y creencias alrededor del bingo, no sé si funcionen o no, pero hacen del bingo un juego más sabroso y divertido. Total toda ayuda es bienvenida. ¿Cuál es la suya?

Si bien no todos los jugadores de bingo son supersticiosos, es cierto que hay muchos que sí lo son. Casi todos los asistentes a las salas tienen un ritual de juego que puede ser más o menos visible, que les da confianza y seguridad a la hora de apostar.
Entre los rituales más famosos pueden encontrarse:
· Sentarse siempre en el mismo lugar (para repetir las condiciones en las que se ha ganado alguna vez)
· Barrer el lugar donde está la silla, antes de sentarse (como una forma de barrer la mala suerte)
· Llevar amuletos (objetos que son fuente de buena suerte)
· No sentarse en una mesa donde hay 7 ó 13 jugadores (evitar los números de la mala suerte)
De los menos visibles, esos que se hacen aunque no podamos verlos:
· Tomar siempre el mismo camino para ir al bingo (a ver si la suerte sale a buscarnos y no nos encuentra!)
· Usar la misma ropa interior o perfume que la última vez que se ganó.
· Rotar siempre de sala, para conservar la suerte del principiante.
En general, las supersticiones tienen una gran importancia para aquellas personas que las aplican. Si usted no es del grupo de los supersticiosos, es importante que esté atento al comportamiento de los demás, para no entorpecer sus acciones. Esto podría convertirlo en el foco de la mala suerte.