
Sucede con frecuencia que aquellas personas a las que les gusta el juego, y que por determinadas razones no disponen de ninguno de ellos cerca, son capaces de apostar lo que sea con tal de saciar esa necesidad lúdica. Hay casos de apuestas extravagantes como la de adivinar quién será el próximo expulsado de Gran Hermano, o dirigirse a la maternidad más cercana y apostar por quién averigua el sexo del penúltimo bebe que nació.
En el caso del Bingo, su reciente modernización en España y en otros muchos países europeos, le esta convirtiendo en un entretenimiento casi ineludible para muchos, amén de poder alcanzar ganancias que en ocasiones resultan impensables.
Transformarse en alguien millonario
Entre algunas de las noticias destacadas que recorren la red y que hablan sobre el mundo del Bingo, nos podemos centrar en las ocurridas el año pasado en Reino Unido; noticias que reavivan el fuego de la ilusión y que nos hacen soñar en ser ganadores de esos grandes premios.
Dos de esos casos que sucedieron en Gran Bretaña, en uno una mujer de la limpieza consiguió llevarse el mayor premio del mundo de bingo que entregó una sala de juegos y apuestas. Sucedió en la localidad de Coatbridge, y esta señora regresó a su casa con la nada despreciable suma de casi dos millones de euros. También en ese país, un grupo de 169 jugadores se repartieron un premio de más de un millón de euros, y aunque no les transformó en millonarios, les permitió solucionar sus apuros económicos.
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Aquellos jugadores habituales de Bingo, y los que no lo son, pero simplemente utilizan la lógica para los cálculos matemáticos, saben que las posibilidades que tiene una persona de cantar un bingo al cabo de treinta números son realmente escasas, por no decir milagrosas. Si tenemos en cuenta que un cartón de bingo tiene quince números, significaría que esa persona tuvo un porcentaje de aciertos en su cartón de exactamente el 50%, es decir, el afortunado acertó un número de cada dos que se cantaron. Algo realmente difícil de suponer.
La realidad de la experiencia
Los “expertos” en el juego, aquellas personas que pasan horas tratando de encontrar variantes para mejorar esos porcentajes, parecen haber llegado a la conclusión de que el promedio de bolas necesarias para que alguien complete su cartón es de, aproximadamente, sesenta bolas. O sea que, en general, alguien anotaría un número en su cartón cada cuatro bolas jugadas, con una media del 25% de efectividad.
Como un hecho ya legendario, se recuerda lo que ocurrió en la sala de juegos del hotel “Don Curro”, donde una mujer cantó línea en la bola veintisiete y “bingo” tres bolas más tarde, es decir, en la treinta.
Pero toda persona que juegue al bingo sabe que es muy difícil ser protagonista de un suceso de estas características, y no son pocos los que, a pesar de no perder las esperanzas de ser protagonistas de un milagro, se conforman con cantar el tan esperado “bingo” en la bola que sea, aunque la retribución disminuya considerablemente.