
Los juegos de bingo suelen ser los mismos ya sea que juguemos en un casino europeo o en una sala norteamericana. Las reglas en el bingo, sin embargo, pueden ser diferentes según cada país. Antes de comenzar a jugar en una sala de bingo tendremos que asegurarnos de conocer todas las reglas. Muchas salas de juego ofrecen textos instructivos en los que se detallan todas estas reglas. Si no nos lo ofrecen al ingresar podremos solicitárselo al vendedor de billetes que recorre la sala.
Si bien las reglas en el bingo pueden cambiar según la sala, existen algunas reglas comunes a casi todos los juegos de bingo del mundo. A continuación se las detalla:
- En casi todas las salas de bingo los jugadores tienen que ser mayores de 18 años.
- Muchas salas no permiten beber bebidas alcohólicas, en tanto otras solo permiten bebidas de baja graduación alcohólica (como la cerveza, por ejemplo). No se permite el ingreso con bebido o comida del exterior, dado que casi todas las salas de bingo venden sus propios productos.
- Si estamos en medio de un juego de bingo high stakes puede que no nos permitan ingresar o salir de la sala hasta que se cante bingo.
- En algunas salas no nos permitirán reservar billetes.
- Por lo general, en una sala de bingo no se permiten espectadores. Es decir, si alguien quiere solo acompañar a otra persona tendrá que comprar también un billete. En algunas salas, por otra parte, se venden tickets para ocupar un lugar y no jugar.
- El jugador que tenga bingo tendrá que asegurarse de gritarlo lo suficientemente alto para que lo escuche el anunciador. Si deja pasar la oportunidad (y sacan otra bola, por ejemplo), no recibirá su premio.

En el mundo de la diversión, los juegos de azar suelen ser uno de los mayores exponentes en este segmento. El bingo, es uno de los juegos que más aceptación tiene entre las personas, aún en aquellas donde la suerte no les caiga en gracia. Es ahí donde uno se pregunta ¿por qué?
En mi opinión, este juego tiene algo que los demás juegos de azar carecen -por supuesto que sin desmerecer a ninguno- y es la carencia de habilidades que se necesitan para participar del mismo. Cualquiera puede ser el ganador y el hecho de que el juego sea netamente controlado por el azar, parece hacerlo más inofensivo que sus semejantes y por lo tanto, hace que las miradas inquisidoras miren hacia otro lado.
Esta muy claro que entre los juegos de azar, el bingo, además de tener sus años, es un juego que se lo encuentra en cualquier evento donde reúna una cierta cantidad de personas. Llámese cumpleaños, fiestas, eventos empresariales, etc., lo cierto es que la aparición de este juego, siempre es muy bien recibida por los presentes. Es muy raro ver personas que no se unan a una partida de bingo, en especial cuando el mismo goza de muchos participantes.
El juego desprende en sus jugadores adrenalina, sorpresa, diversión, nerviosismo y muchas otras emociones más con la salida de cada bolilla hasta dar con el ganador.
Las causas de este fenómeno –como también ocurre con otros juegos de azar-, son muy sencillas, aunque no por eso uno quiere decir que sea fácil.

En todo evento social que requiera juntar dinero para algún acto de beneficio (sin importar para qué), se suele utilizar algún acontecimiento masivo para atraer a la mayor cantidad de público y así poder hacerse de la suma de dinero en cuestión.
Esto muchas veces se traduce en recitales, eventos de moda o sorteos de premios a cambio de algunos números. Pero lo que más llama y capta la atención y también la participación de todo evento es sin dudas el Bingo.
Es cierto que los eventos como recitales o de moda, atraen de igual manera al público, pero queda claro, que también incluye un mayor costo y menores porcentajes de ganancia.
De esta manera, el Bingo suele ser la opción adecuada para dar comienzo a la diversión y juntar dinero.
Todo el mundo se da cita en este tipo de eventos cuando la palabra bingo está en la misma oración. Muchas veces poco tiene que ver el hecho de que haya o no un gran pozo de dinero o premios importantes. El Bingo suele atraer a la gente por el simple hecho de ganar y sentirse orgulloso que la suerte golpeó sus puertas.
Sin lugar a dudas, este juego de azar es el más utilizado por las familias, eventos sociales y también un excelente emprendimiento para los casinos que destinan una gran cantidad de metros cuadrados a este juego que reúne a miles de personas en una sola noche. Claro que en este último caso, los pozos suelen ser muy tentadores y abultados.

En los juegos de casino, ya sean de cartas como el Póker o el Black Jack, o bien la ruleta o las máquinas tragamonedas, siempre tenemos la opción de dos cosas: por un lado saber que la suerte solo es un recurso que se usa cuando uno no sabe lo sufriente sobre un juego determinado; y segundo, en todo momento podemos lograr entablar una relación con los que acompañan la mesa.
Pero cuando nos referimos al casino se dan cosas que sociológicamente son casi imposibles de entender (¿será por eso que es un juego que reúne a millones de personas?).
Los bingos, tradicionalmente se lo llama el juego de la familia. Y mucho tiene que ver por un lado su sencillez y por otro que no requiere otro factor que la suerte para poder ganar. Esto hace que todos los integrantes de una familia se presenten a jugar cuando alguien sugiere ofrecer los cartones.
También es muy utilizado para eventos sociales, ya que reúne a mucha gente. Lo mismo ocurre cuando ofrecen salidas para solos y solas. El bingo parece ser la excusa perfecta para encontrar parejas amorosas.
Pero lo que llama la atención, es que el bingo, termina siendo un juego de solitarios. Si bien el juego se presta para dialogar con todos los participantes que nos rodean y hasta hacer bromas al respecto y poder intercambiar algunas palabras, con el correr de los minutos el juego se vuelve muy personal. Llega un momento donde estamos solos con nuestros cartones y las bolillas que salen.
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Cuando vamos a jugar bingo alguna sala, y entramos al lugar que está lleno de personas concentradas en sus cartones, sentadas con los marcadores en las manos y el cartón en la mesa, escuchando una voz en off que canta con voz impostada cada una de las bolillas, que es esperada por más de uno.
Vemos a algunos tratando de pedir el número que les falta en voz baja, como para que la diosa fortuna los oiga, y les conceda la tan anhelada petición, comenzamos a caminar entre las mesas, saludando a uno que otro amigo o conocido, que hacen un gesto rápido de saludo para poder seguir concentrados en sus cartillas, sin perder ningún número, seguimos adentrando a la sala que a pesar que está llena de clientes.
Casi nadie toma atención de su presencia, es casi invisible para los demás, solo pululan el personal de servicio, que le ofrece los cartones del próximo bingo a jugar, llega a su mesa, toma asiento, se acomoda y saca sus marcadores o quizás su cinta adhesiva, para poder pegarlos y jugar más de uno como todo buen experto que usted es, le llegan a las manos el cartón del próximo juego, lo mira como si ya lo conociera, los números le son familiares, aunque lo más seguro es que la combinación que tiene entre manos nunca la tuvo ni nunca tendrá otra igual, pero aún así lo siente como familiar, mira la pantalla, para ver cuánto le queda de vida al juego en curso, y poder empezar el suyo.
Bienvenido al Bingo.

Debido a que el bingo se ha convertido en una de las más famosas disciplinas que entrelazan a las balotas en todo su esplendor la historia conocida de esta gran juego se remonta a la época de los barbaros y los potentados que cobraban los famosos impuesto a diferentes aldeas de países, nacionales, capitales y entre otros estamentos de la sociedad en épocas remotas.
El juego en general consistía en integrar en un recipiente varias bolas con números que representaban a diferentes aldeas de las diferentes potencias y en base a los aciertos los caballeros y soldados hacían los cobros en oro, plata, minerales, joyas y otros objetos de valor como compensación y retribución de su suerte en ser elegidos, en varias ocasiones los valores adquiridos eran para el uso de construcciones y en otras ocasiones los utilizaban para la alimentación de grandes masas de ejércitos y entre otros para combatir conflictos y conquistas.
Con el transcurso de los años y debido a nuevas normas asociadas a la sociedad y leyes que promulgaron grandes potentados como es el caso de los romanos, estos juegos que anteriormente se utilizaban para el recaudo de ciertos montos de dinero y riquezas empezaron a ser utilizadas para brindar diversión a los diferentes visitantes y exploradores del mundo en busca de negocios y en base a esto las ideas que se crearon fueron basadas en brindar diversión con juegos, bailes, mujeres y estamentos de prestigio con otras disciplinas como fueron los dados, las barajas, y entre otras que ahora divierten a millones de jugadores y apasionados apostadores en el mundo.

Según nuevos datos, la media de edad de los jugadores de bingo ha caído. Una reciente investigación relizada muestra que el bingo está atrayendo cada vez a gente más joven.
La idea de que el bingo es un juego exclusivamente para señoras “de edad” parece estar cambiando. Así, la media de edad ha bajado de 50 y pocos años a 30 y muchos.
Muchos analistas del sector creen que la razón detrás del cambio demográfico se debe a que más adultos jóvenes buscan una alternativa a los caras noches fuera.
Un bingo inglés de incluso informó que, debido a la fuerte atracción que está habiendo por parte de los jóvenes hacia el bingo, su participación ha aumentado en un 400%.
Mark Dowling, gerente de Gala Bingo dijo: “La industria de los juegos de azar es resistente a la recesión, pero no es prueba de ella. La gente sigue viniendo y teniendo una salida nocturna. Tal vez no gasten tanto cuando están aquí, pero sigue siendo una fabulosa noche fuera. Hemos perdido alrededor del 20 por ciento de nuestro negocio debido a la prohibición de fumar, pero la gente ha empezado a regresar.
Probablemente no volveremos a las embriagadoras alturas de hace algunos años, pero el declive se ha detenido y estamos viviendo un giro positivo ahora “.