
En las salas virtuales muchas veces se observan más mujeres que hombres participando del entretenimiento, mientras que en los bingos presenciales la asistencia de ambos parece desarrollarse en términos iguales. En la antigüedad asistir al juego significaba una simple escusa para establecer relaciones sociales.
Muchas personas encontraron el amor buscando el encuentro con la fortuna. Quizás la suerte confundió su camino y en vez de acercar el premio en efectivo, quiso encontrar los caminos de dos corazones.
El bingo como práctica social ha motivado la presencia en la sala tanto de hombres como de mujeres; la asistencia de parejas es tan normal como la concurrencia de grupos de amigos que buscan pasar un buen rato.
En números
Es difícil establecer estadísticas internacionales de los salones de bingo tradicionales. En estos casos sólo los comentarios del personal que trabaja en los bingos puede contribuir a esclarecer los números de asistencia discriminada por sexo y edades, salvo en los lugares donde las investigaciones de mercado aportan un número interesante de resultados.
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