
Es frecuente asociar el bingo a un juego pasivo, que no requiere de mucha participación del jugador. Incluso, muchas personas piensan que es un juego de “viejos” donde siempre se les representan salas colmadas de adultos mayores.
Esto es un mito. Las estadísticas ya han echado por tierra el tema de la edad de los jugadores, pero ahora, ha aparecido un estudio que indica que, lejos de ser un juego pasivo, el bingo ayuda y mucho a las funciones de nuestro cerebro.
En un estudio realizado con personas entre 18 y 82 años pudo comprobarse que las personas que juegan al bingo son más memoriosas y tienen una capacidad más amplia para retener diferentes funciones mentales. A esto se suma que, en general, lograr mayores grados de concentración que los no jugadores. Los resultados obtenidos para los jugadores son similares a los obtenidos para las personas que completan crucigramas.
Los científicos sostienen que el juego del bingo entrena al cerebro en atención y memoria, ya que desarrollar esas habilidades es fundamental para seguir la velocidad del juego y no perder las posibilidades de ganar.
A partir de aquí, una sugerencia: no utilice el control automático de los cartones cuando juegue online, así, además de ganar dinero, estará ejercitando su mente mientras se divierte.