
En Rusia, para el mes de julio, está prevista la entrada en vigencia de una Ley que restringirá seriamente los juegos de azar. Esta ley aprobada en el gobierno de Putin, limitará el negocio de los casinos en 4 regiones.
Ante esta perspectiva, los empresarios han comenzado a buscar nuevos mercados, siendo Bolivia uno de los países que ha despertado mayor interés.
En la actualidad, el grupo ruso Ritzio tiene mayoría accionaria de Bingo Bahiti, que cuenta con 15 salas en territorio boliviano y prevé la apertura de 2 más. Esto se debe a que Bolivia es una especie de territorio virgen para la industria del juego.
En estos momentos, el debate en el país trasandino tiene que ver con que si la llegada de inversores rusos para la industria del azar es positiva o negativa. Por un lado, Bingo Bahití ha cumplido con todas sus obligaciones fiscales e incluso realiza beneficencia. Por otro, muchos creen que la proliferación de las casas de apuestas estará relacionada con el tráfico de drogas y armas, la prostitución y el lavado de dinero.
Bolivia atraviesa actualmente un momento de replanteos en cuanto a los controles. Si bien a partir del mandato de Evo Morales no se ha otorgado nuevas licencias, muchos casinos han abierto sus puertas y los controles no están siendo suficientes.