
Numerosos historiadores y especialistas afirman que el origen del bingo tiene sus comienzos en la lotería italiana. La hipótesis de gran aceptación afirma que el antecesor del popular juego es “Il Giocco del Lotto d’Italia”, una lotería regional que se ha extendido en el tiempo hasta las fecha actuales. La cercanía operativa de ambos juegos se manifiesta en los elementos que intervienen para el desarrollo de los mismos.
En los dos casos, el organizador debe contar con bolas numeradas, un bolillero o tómbola y cartones numerados. El social juego de bingo parece ser una evolución de este juego que se ha extendido por siglos en la región de Italia. Además, numerosos especialista se arriesgan a posicionar el juego en la antigua Roma, desde donde se convirtió en lotería y posteriormente evolucionó al bingo, hasta llegar a EEUU de la mano de inmigrantes e internacionalizarse de la mano de las Iglesias cristianas.
Diferencia
La gran semejanza en el juego parece disputar también a los potenciales aficionados. Si embargo ambos juegos difieren en el modo de ser implementados. En la lotería el jugador compra su cartón, espera el sorteo que normalmente se realiza días después. La particularidad de la lotería es que es un juego institucionalizado. Numerosos países poseen loterías oficiales explotadas directamente por el estado o concesionadas a empresas privadas.
Esta particularidad lleva a que la lotería se aun juego mas directamente relacionado con los medios de comunicación para dar a conocer los premios. El juego del Bingo posee en cambio un carácter social mas direccionado y planteando un modo diferente de relación, incluso entre los jugadores.

Las creencias de los jugadores de Bingo siempre han sido motivo de estudios y de la mística de la cultura popular. Si bien todas las personas poseen un sistema de creencias desarrollado desde la niñez, el modo en que su superstición se relaciona con el juego en si mismo es muy diferente de una persona a otra.
En la Universidad Nottingham Trent del Reino Unido, se realizó un estudio sobre una muestra de la población de jugadores de bingo, para intentar responder al mito de las creencias en relación al juego y obtener porcentajes y datos empíricos. Numerosos jugadores afirmaron durante la realización del estudio tener creencias profundas en la suerte o realizar en alguna oportunidad conductas relacionadas con la superstición.
Los datos
De los jugadores entrevistados, la mayoría posee un sistema de creencias y supersticiones no relacionadas directamente con el juego. Un porcentaje muy bajo de solo el 10% de los ejemplos de superstición en la vida de las personas fueron aplicables al momento de jugar al Bingo. Entre las más comunes se encontró un 5% de jugadores que considera tener un día de la suerte a la semana donde prefieren jugar bingo.
Un 4% dice tener una acompañante de la suerte para ingresar a las salas, otro 6 % afirma asistir con una mascota para la suerte. Estos números se suman a las estadísticas curiosas del juego, pero demuestran que muchas veces el mito no se corresponde con la realidad. Entre los números mas altos de porcentajes de conductas de la suerte encontramos la de sentarse siempre en el mismo asiento con un 21%, y cambiar el marcador para atraer la suerte con un 29%.

El llamado juego del bingo nació en Italia y es la derivación de un juego de lotería que se llamaba “Lo Gioco Code Loto”, que se practicaba en España a comienzos del siglo XVI. Dos centurias más tarde este juego entró en una etapa de madurez y en Francia se le adjuntaron la lectura de bolas, los cartones numerados y los diferentes premios que lo caracterizan.
Durante los 1800 el bingo fue usado para propuestas educativas y benéficas, además de educativas; por ejemplo, enseñaba a los más chicos a aprender los nombres de los animales salvajes y también se lo utilizaba para abordar las matemáticas desde una óptica original y diferente.
En cuanto al propio nombre del juego tuvo un divertido origen: su nombre oficial era en realidad “Beano”, hasta que durante ciertos carnavales celebrados en la ciudad de Atlanta (EE.UU) hacia 1929, en medio de un juego se escuchó el grito desaforado de uno de los jugadores ganadores de un gran premio, que corrió a lo largo de la sala, muy exaltado y gritando ¡BINGO!, lo que brindó la excusa para que el juego tomara el nombre de esa expresión. En realidad “bingo” es una exclamación inglesa que hace referencia al acierto de un objeto que se arroja contra un determinado blanco.
Desde aquella oportunidad el bingo ha ido evolucionando hasta convertirse en una de las más populares actividades dentro de los juegos de mesa y de apuestas, pero también como diversión y pasatiempo familiar. La prueba estriba en que cada día que pasa existen más salas de bingo en todos los países del mundo y también los bingos virtuales online, cada vez más populares en todo el mundo.

El Bingo, hoy mundialmente conocido (en algunos países como “lotería de cartones”), es un juego realmente muy antiguo.
Es opinión unánime de los conocedores del juego, que éste se practica desde hace al menos varios siglos, pero algunos estudiosos de la historia de los juegos de azar remontan el origen del bingo, por supuesto con las variantes que marcan las distintas épocas, a tiempos de las grandes civilizaciones antiguas, Roma y Grecia.
Las andanzas del Bingo a lo largo de la historia
Sin embargo, como esto no es fácilmente comprobable, se ha situado el origen de este juego en la Italia medieval del siglo XVI. Allí se practicaba un juego que los lugareños llamaban “lotto” (lotería en idioma italiano) y que reunía a las familias y conocidos los fines de semana. Las reglas de ese juego medieval no son muy conocidas en la actualidad, pero hay documentos que nos muestran como fue extendiéndose su uso por tierras Galas, la actual Francia. Es en esta región en donde podemos encontrar las primeras pruebas textuales sobre cómo se jugaba, y coinciden básicamente con las reglas que en la actualidad rigen el Bingo.