
Los jugadores están listos, cada uno tiene sus cartones. El locutor anuncia el número que salió del bolillero. En ese preciso momento los participantes deberán cotejar si en sus cartones figura el número del azar. De estar ahí deberán marcarlo. Es aquí donde radican las variadas formas de marcar el número en el cartón. Algunos participantes lo tachan con un bolígrafo, esta es la forma más segura de no equivocarse.
Mientras otros marcan con un grano de maíz o similar los números favorecidos, esto es más riesgoso porque cualquier movimiento en la mesa corre de lugar la semilla. Con esta modalidad se generan dudas en los números que salieron y a veces se tienen que repetir para todos los participantes las bolillas que salieron favorecidas.
En los pueblos
Esta manera de marcar con semillas de cereales (maíz, poroto) forma parte de una cultura más familiar o de pueblo, sobre todo en regiones de Latinoamérica. Es común que en algunos lugares se les entregue a los participantes granos de maíz para marcar los números en el cartón. En caso de que un grano se mueva de lugar el jugador puede gritar bingo en forma equivocada.
Esto trae demoras porque quien dirige el bingo deberá corroborar con todos los números que salieron. Sin embargo, a pesar del conflicto que genera no deja de ser un hecho anecdótico. De todos modos conviene siempre marcar con un bolígrafo los números favorecidos y evitar errores numéricos.