En 1966 se creó la primera legislación relacionada al Bingo en Inglaterra. Esa iniciativa despertó el interés de muchos empresarios en toda Europa, haciendo lo que en la década siguiente -la de los 70- se conoció como la Fiebre del Bingo Moderno, el precursor de las actuales máquinas high-tech y salones sofisticados.En el inicio, los equipamientos eran artesanales y en nada se parecían a los modernos y sofisticados equipamientos y hoy podrían formar parte de la colección del Museo del Bingo. El camino trazado por los empresarios del Bingo no fue fácil. Se necesitaron muchos años de lucha para que surgieran leyes específicas que garantizaran la seguridad, la legitimidad del sector y una buena diversión para sus clientes.
Hay muchas leyendas en torno al surgimiento del nombre de este singular juego. Una de ellas da cuenta de que la palabra bingo surgió a finales del siglo XIX en Gales, donde un grupo de trabajadores de las minas, que prácticamente no tenían dinero ni para comer, apostaban en tarjetas muy precarias, marcando los números sorteados con habas (bean, en inglés, cuya pronuncia es “bin”). Aquel que ganaba, se llevaba todas las habas recolectadas en las tarjetas de todos los mineros. O sea, el victorioso podría llevar un saco lleno de habas para casa, y así nació la expresión “bean go”, para sugerir que las habas iban hacia el vencedor. Leer el resto de esta entrada