
Edwin S. Lowe, un juguetero de Nueva York, se interesó en el juego de bingo durante un carnaval en Norte América. En aquella oportunidad el juego era conocido como Beano. Edwin visualizó en el entretenimiento un objetivo personal y se propuso perfeccionarlo.
Desde sus comienzos, una de las actividades que más preocupaba a los organizadores del juego era la correcta diagramación de los cartones. Los cartones son un elemento de gran importancia y valor en la práctica, ya que de ellos depende el éxito del juego.
Si existiera en el encuentro un cartón repetido, todo el juego y su organización fracasarían de inmediato. Edwin tenía conocimiento de esa situación y decidió contactar a Carl Leffler, un profesor de matemáticas de la Universidad de Columbia. Al pedirle ayuda a Leffler intentaba asegurar el éxito del juego y la calidad de los cartones en participación.
El matemático se encargó de aumentar en forma muy significativa la cantidad y calidad de combinaciones posibles en los cartones.
Leer el resto de esta entrada

El juego de azar plantea una particular relación con el destino y la suerte de las personas. Ningún jugador puede controlar el desarrollo del juego. La aparición de los números, el contenido de los cartones y el modo en que se completan los patrones y líneas son situaciones que dependen totalmente de los giros del destino y la suerte del azar.
Numerosos especialistas se han ocupado de intentar determinar alguna constancia o repetición que pueda acrecentar la posibilidad de ganar y atraer la suerte. Los estudios no aportan datos certeros de que esto sea posible; sin embargo, existe una situación particular donde se presentan mayores probabilidades de obtener un premio.
Buscar salas de pocos jugadores es una inteligente acción del aficionado al bingo.
Jugadores
Participar en salas de pocos jugadores acrecienta considerablemente las posibilidades de obtener algún premio en el juego. Sin embargo, no es tan simple encontrar salas de pocos jugadores. En el juego virtual los horarios del día definen los momentos de mayor o menor asistencia.
Seguramente los aficionados que persiguen con más entusiasmo la remuneración asistirán en horas de la madrugada los días de semana. La suerte y el azar se conjugan en una interesante propuesta en el juego de bingo.